una carta para vos

Anto & Blas

Tocá el sello para abrirla

para vos, mi amor

Anto & Blas

Esta página es nuestra. Un lugar al que podés volver cada vez que quieras recordar cómo te amo.

la que te dediqué

Tapa de Lento
Lento Santy-P · Moree Neri poné play y quedate un rato
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nuestro tiempo

Hace cuánto estamos

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Espero que este contador nunca se detenga, mi princesa.

con el alma

Lo que nunca supe decirte a tiempo

I

El primer presentimiento

Todavía no encuentro el porqué. Lo busqué, y no aparece una razón exacta, ni una explicación que alcance. Solo sé esto, con una claridad que no me pide permiso: desde el día en que te conocí, en el fondo de mí nació una certeza suave y verdadera. Quería conocerte más.

II

A tu lado

Cuando nos veíamos, a tu lado me sentía en casa. Cómodo. En paz. Sin tener que fingir una versión de mí. Pasé mucho tiempo sin querer darle ese lugar a nadie. Me lo reservé. Lo cuidé. Y con vos, sin pedírmelo, supe que quería que te quedaras.

III

Lo que me nacía

Es verdad: no supe cómo decírtelo. No supe expresarme. No porque no lo sintiera, sino porque no encontraba las palabras para algo tan grande. Pero el simple hecho de verte, de tenerte cerca, de pasar tiempo, de comer juntos, de cocinar… eso me nacía. Lo quería hacer con vos. No me lo pedía la cabeza: me lo pedía el corazón.

Sentía tu calor al abrazarte. Cada beso. Cada abrazo. Y en ese calor nació una necesidad quieta y profunda: cuidarte. Tenerte conmigo. No sé explicarlo. Solo sé que siempre —pero siempre—, cada día que pase, yo voy a estar ahí para vos. Sin importar lo que pase. Yo voy a estar para vos.

Y lo repito porque ni yo lo entiendo del todo: no sé por qué. Sos complicada. Ni siquiera hablabas lo suficiente como para que algo así se formara. Lo sabemos los dos: sos una persona muy, muy callada. Y aun así, por algún motivo, simplemente fue así.

IV

El silencio

Después hubo semanas —tres, cuatro— en las que no me hablabas. Y yo, en el fondo, quería escribirte. Quería decirte: vení, pasemos tiempo. Vení, quedate. Y mañana volvé. Lo quise tantas veces. No lo hice. No supe cómo… o tal vez el miedo me pidió silencio. Todavía no lo sé del todo. Solo sé que te extrañaba callado, con ganas de vos.

V

La única

Sos la única mujercita de la que puedo decir, sin dudar, que elegí. Y que elijo. Cuando empecé a acercarme a vos, las cosas feas se interponían, y cada vez me costaba más dar el paso. Aun así, nunca te fuiste de mi cabeza. Siempre estuviste ahí: con ganas de entrar en tu vida, de conocerte de verdad, más a fondo.

VI

El poder que te di

Con el tiempo decidí acercarme de verdad. Y entonces vi que había cosas que me dolían. Para la mayoría soy frío, duro, directo. Una forma de ser que no se dobla fácil. Pero vos tenés un poder que nadie más tiene: lastimarme con lo mínimo. Porque te amo. Porque te di ese lugar. Te di ese poder.

Si supieras… si supieras que, a pesar de todo, desde que te conocí siempre quise tenerte cerca. No sabía cómo acercarme. O no me dejaba. Por miedo, por algo que todavía no termino de nombrar. Pero siempre, siempre, estuviste en mi cabeza.

VII

Una vida con vos

Ahora que ya sos mi novia, no quiero que te vayas nunca. A veces soy duro con vos en algunas cosas. No es distancia: es amor. Es porque veo una vida con vos. Porque, aunque seamos chicos y cada uno traiga su crianza, quiero que puedas ser la mujer que se queda. La que elige quedarse conmigo.

Las cosas que te pido que cambien, que sean distintas… quizás vos las ves egoístas. Quizás sentís que no te acepto como sos, que no veo nada bueno. No es eso. Es una forma —torpe, a veces dura— de pedirte que seas la mujer que necesito. La mujer que quiero. No porque no valgas tal como sos. Precisamente porque te elegí: porque si voy a construir una vida, quiero construirla con vos, y quiero que lleguemos juntos a esa versión de nosotros.

Cada cosa que te digo —aunque a veces suene fea— nace de ese mismo deseo: que seas la mujer con la que forme una vida. Porque decidí que, si elijo a alguien, ya no quiero que sea un rato. Durante mucho tiempo creí que iba a estar solo hasta los treinta, fácil. Eso cambió. Cambiaste vos ese destino. Y ahora quiero estar con vos.

VIII

Todos los días

Quiero compartir mis días, mis semanas, mis meses, mis años con vos. Quiero que sepas —cada día, cada mañana, cada tarde, cada noche— que te amo. Que te llevo en el corazón, pase lo que pase. Y que odiaría que la vida nos separe.

esta página es para vos

Pase lo que pase

Por eso hice este lugar. Para que cada vez que sientas lo que sientas —alegría, tristeza, enojo, una pelea, frustración, cualquier emoción— puedas entrar y ver, nítido, el amor que te tengo.

Estemos felices o tristes. Cerca o lejos. Yo voy a estar con vos.

Te amo con el alma, mi papoi.

Blas